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Colle d'espagnol sur Cancion de Jinete

Commentaire de texte : Colle d'espagnol sur Cancion de Jinete. Recherche parmi 303 000+ dissertations

Par   •  26 Janvier 2026  •  Commentaire de texte  •  1 776 Mots (8 Pages)  •  18 Vues

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Hoy voy a presentar *Canción de jinete*, un poema de Federico García Lorca publicado en **Canciones** en 1927. Este texto forma parte de la primera etapa del poeta, cuando Lorca explora de manera muy personal la tradición popular andaluza, mezclando su ritmo, sus imágenes y su simbolismo con una sensibilidad moderna y trágica.

El poema adopta la forma de una pequeña canción aparentemente sencilla: un jinete avanza hacia Córdoba, pero desde los primeros versos entendemos que nunca llegará. Esta situación mínima se transforma en una escena profundamente simbólica, donde el viaje imposible, la presencia constante de la muerte y la fuerza de los elementos —la luna, la jaca negra, el viento …— crean una atmósfera a la vez ritual, misteriosa y fatal.

Lo interesante es que Lorca parte de un imaginario muy conocido —el folclore andaluz y la figura del jinete— para producir algo completamente nuevo: un poema casi detenido, donde el tiempo parece suspendido y donde lo más importante no es la acción, sino la imagen y la sensación de destino. Así, *Canción de jinete* funciona como una especie de mito moderno sobre la condición humana, sobre el deseo de avanzar y la imposibilidad de llegar a un absoluto que aquí se encarna en Córdoba.

Para analizar este texto, me centraré en tres aspectos:

primero, cómo Lorca arraiga el poema en la tradición popular andaluza;

después, cómo muestra la imposibilidad del trayecto y la caída de la figura heroica;

y finalmente, cómo convierte ese fracaso en una auténtica sublimación poética.

**I. Un poema arraigado en el folclore andaluz: Este texto se basa en una tradición poética inmediatamente reconocible**

Asi, Canción de jinete parece inscribirse de entrada fielmente en la herencia popular: canción breve, forma oral, paisaje típico… Creemos entrar en un relato tradicional, en una copia con un héroe valeroso; Aunque esta tradición está ya estilizada y ritualizada.

En primer lugar es su forma popular lo que la hace tradicional.

Desde el incipit, dos palabras bastan para hacer surgir un paisaje mental depurado, casi ritual. Lorca abre con dos sintagmas nominales aislados: “Córdoba. / Lejana y sola.” La sintaxis nominal elimina el verbo y crea una impresión de icono más que de paisaje: una especie de viñeta inmediatamente reconocible.

Este estribillo binario crea un bucle casi litúrgico, dado que además abre y cierra el poema como una rima infantil.

Los versos son mayoritariamente octosílabos, por ejemplo “Jaca negra, luna grande”, lo que sitúa el poema en la tradición de las coplas andaluzas. También se observan hexasílabos, como « Lejana y sola. », que forman un estribillo binario, acentuado al final de cada hemistiquio como una canción insistente.

Ademas las anáforas plañideras “¡Ay…!” culminan en una tercera más larga que intensifica la lamentación, creando un crescendo trágico, un canto profundo. La musicalidad plañidera y el efecto ritual dominan desde el inicio.

- **Par crear este paisaje andaluz minimalista**

Lorca combina esta oralidad popular con un paisaje estilizado. El fondo es familiar, invocado por pocas imágenes, con gran sobriedad descriptiva: la escena se dibuja en pocos trazos.

Esto puede apreciarse, por ejemplo, en la economía verbal del primer dístico: en dos palabras y un nombre construye la escena. Además, Lorca recurre a un folclore condensado: “jaca negra”, “luna grande”, “aceitunas” que forman una tríada extremadamente sobria, formada solo por elementos simbólicos. La jaca negra es presagio de muerte; la luna grande es luz fúnebre o diabólica cuando se vuelve roja; las aceitunas significan paz y ascetismo, quizá una pacificación interior del jinete ante su muerte anunciada.

Notamos también la ausencia casi total de verbos: solo nombres y adjetivos. El paisaje no se narra y no hay realismo: es queda reducido a formas puras, casi cubistas. La fuerza simbólica domina lo pintoresco.

- **Finalmente, el personaje de este poema, también tomado de la tradición, está completamente despersonalizado.**

Tradicionalmente, la figura del jinete tiene un papel heroico, pero aquí aparece respetada solo en apariencia.

El jinete habla en primera persona pero permanece sin nombre, sin pasado, sin biografía: es un ser anónimo que se vuelve universal. No existe ningún otro personaje: está solo en escena en una lamentación pre-mortem, donde la situación presente y la futura se confunden.

No habla de sí mismo sino como víctima de la muerte inminente:Así, la irrupción de la primera persona en la oración siempre ocurre como propietario de uno de los símbolos utilizados o como objeto de la acción. *“en mi alforja”, “la muerte me está mirando”, “mi jaca”, l”a muerte me espera”*, como si la lengua misma lo empujara al papel de objeto de la fatalidad.

La ùnica excepción se encuentra en la línea 6: “yo nunca llegaré a Córdoba”, afirmación única y lúcida que se convierte en la sentencia pivot del poema. “Yo nunca llegaré a Córdoba” es el único futuro categórico. El adverbio “nunca” hace absoluta la fatalidad. El verso opera un vuelco total: el objeto del poema ya no es el trayecto, sino su imposibilidad.

Lo que nos lleva a mi segunda parte…

**II. La imposibilidad del trayecto: la narración se bloquea, el héroe se invierte, el movimiento se vuelve vano**

Así,

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